El EZLN, el Sub- comandante Marcos vs Fox y la Caravana del 11 de Marzo de 2001.
El nuevo siglo, el nuevo milenio, un año después de haber rebasado el año 2000.
Es el año 2001, entre tres y cuatro meses después de la toma de gobierno del presidente Vicente Fox Quesada. Un hombre de tendencia derechista, perteneciente a las filas del Partido Acción Nacional PAN. Esto significaba para los ciudadanos de México el fin de una larga historia de gobierno que duró 70 años en manos del Partido Revolucionario Institucional, .
La alternancia se había presentado y una posible democratización del país tocaba la puerta.
Para el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional EZLN, marcaba un nuevo-viejo inicio a seis años de haber declarado una guerra el 1 de Enero de 1994 al presidente de aquellos años Ernesto Zedillo Ponce de León, doce días duro esta “guerra de baja intensidad) justamente doce días después de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por parte de México cuestión que “propiciaría la apertura del país a los mercados del mundo y eliminar fronteras económicas”. Una declaración de guerra donde se le hacía como petición y demanda al presidente, la democracia, libertad y justicia para todos los mexicanos. Una demanda bañada de sangre indígena, “de ellos y para ellos”, comandada por el Sub-comandante Marcos.
El Sub-comandante Marcos Rafael Sebastián Guillén Vicente, un hombre blanco en medio de indígenas, encapuchado y de incognito (un ser carismático) con una mirada fija en hacer valer las diferencias, diferencias que cobraban fuerza por el hecho de serlo y no lo contrario. Reclamaba el derecho de los indígenas para ser reconocidos ante los gobiernos. Reconstruir a la nación. Titular (me parece pertinente designarlo con esa concesión de cargo) de una guerra pacifica, ejerciendo el poder a través del dialogo y la negociación una propuesta fundamental del mismo, antes que una lucha armada.
Todo esto después de años de vivir en la montaña conociendo el entorno y la forma de vivir de las etnias de la Selva Lacandona, Chiapas y de todos los indígenas que sufren la marginación, la carencia, el hambre, la falta de recursos en cuanto a salud y vivienda, las dificultades del lenguaje y de un registro mismo de natalidad. Un lugar donde bien se puede morir cualquier persona y jamás se sabrá que existió. Víctimas de la exclusión, discriminación y racismo esa diferenciación fatal que cargan consigo desde 200 años atrás.
Fox había sido hasta este momento en el que estreno el cargo, informado de dicha “guerra del sureste” por medio de una carta donde el Sub-comandante Marcos le hacía saber que ahora él sería el encargado de resolver el conflicto que un sexenio antes habría quedado inconcluso y corriendo, el “heredero oficial”.
A lo largo de la carta le explica al presidente que no caerá ni aceptara la propuesta de cambiar a “un indígena por un empresario” que jamás aceptaran su plan de gobierno de convertir a los indígenas en micro-empresarios o empleados que trabajen para él pues representa una forma de seguir con el “etnocidio”
Le asegura que no le dará crédito a alguien que pretende olvidar todos los crímenes realizados por los paramilitares.
Además le solicita un verdadero diálogo, contrario a lo que realizó su antecesor Zedillo donde fingió hacerlo y lo que hizo fue la guerra.
Le hace una serie de solicitudes a las faltantes que hay en el país, entre las que acuden: la igualdad para los indígenas reconocerlos, la liberación de presos, reconstruir la soberanía del país, satisfacer las necesidades de los pobres y por último exige la paz.
Y que nada de esto se solucionara con su idea neoliberalista de un “mega changarro”.
Termina replicándole y solicitándole que la mejor ruta para conseguir un acuerdo es la vía del diálogo para acordar todo lo anterior. Por lo que luchará hasta conseguir la democracia, la libertad y la justicia para todos los mexicanos.
A tres meses de haber recibido la carta el ex presidente Fox, no se hizo esperar la reacción de los zapatistas. Justamente al día siguiente de haber realizado la entrevista se llevaría a cabo la Caravana del EZLN el 11 de Marzo de 2001. Una movilización con alrededor de 50 autobuses que partieron de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el 24 de febrero del mismo año. Sufriendo las incomodidades del camino y las impertinencias del tiempo zapatistas, activistas de varias partes del mundo; madrileños y vascos (entre otros) recorrieron los estados, haciendo paradas alrededor de la república, siendo ayudados por campesinos que se acomedían a darles comida, fruta o un taco, hasta llegar a su destino final el Zócalo. (Un día antes se había dormido en Milpa Alta donde tuvo su encuentro Julio Scherer con el sub-comandante).
Cuenta Pedro Echeverría V , (quien participo y de quien se toma todo este anecdotario de circunstancias que giraron entorno a su experiencia), que después de haber recorrido más de tres mil kilómetros a la Ciudad de México, se llegó al Zócalo donde la gente; tanto mujeres como hombres, niños y jóvenes con pancarta de replica esperaban la llegada del EZLN.
Con Marcos como líder encabezando la caravana y acompañado de 23 comandantes del EZLN entre los que destacaban la Comandanta Esther, el Comandante David, el Comandante Zebedeo y el Comandante Tacho, justamente a las 14:18 (según datos del Periódico del Frente de la Energía de México, volumen 1, número 2), el líder entró triunfante y desafiante. Se entonó el Himno Nacional al coro de ciento cincuenta mil personas. Muchas de ellas motivadas a darse cita en el lugar por la sola idea de ver al Sub-comandante y al EZLN.
Momentos después aseguró “que el movimiento no es una moda pasajera ni pretendía una paz simulada”.
“Esta es la séptima llave que faltaba: ustedes ¡Gracias Ciudad de México!.
“Rebeldes somos porque es rebelde la tierra, y hay quienes la venden y compran como si no existiera el color que somos de tierra. Es la hora de los pueblos indios, del color de la tierra, de todos los colores que abajo somos…Ciudad de México, aquí entramos, aquí estamos como rebeldes color de la tierra que grita: ¡Democracia, Libertad y Justicia!
“México, no venimos a decirte que hacer, no venimos a guiarte a ningún lado, venimos a pedirte humildemente, respetuosamente, que nos ayudes. No permitas que vuelva a amanecer sin que esa bandera tenga un lugar para nosotros, los que somos el color de la tierra”. Terminó diciendo: “Gracias, esta es la séptima llave, la que faltaba, la séptima llave: son ustedes” ¡Viva Zapata! ¡Viva el EZLN! http://www.fte-energia.org/E2/e2-10.html